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Un alma se mide por las dimensiones de sus deseos. A veces tenemos miedo a lo que requiere demasiado esfuerzo. Todavía tenemos la capacidad para aspirar a ser mejores ayudando a los que tenemos alrededor. El sistema no es difícil. Podemos decir no a lo que sabemos que está mal, pero casi siempre guardamos silencio, porque tan solo vemos más allá de nuestra comodidad personal. Tenemos un espíritu grande pero necesitamos tomar decisiones concretas, porque los buenos deseos no bastan. Tenemos que ver la vida como una aventura cotidiana, en la que los desafíos surgen como novedad y las pruebas a la tolerancia, que exigen mayor paciencia y prudencia, se dan prácticamente cada hora.
Fuente: Luces en la Oscuridad